domingo, 29 de enero de 2012

de Malapata para su Cisne


Pídeme lo que quieras
pero no que olvide
cuando tú, fuiste
Cisne en mi laguna.

Cuando ibas dejando 
una por una
las huellas de tus palmas
en mi cuerpo.

Revivo, al recordar 
aquel momento
el extasis sumida
entre tus plumas.

Y si  me baño, amor
en blanca espuma
me siento por tus alas
rodeada.

Enroscando tu cuello
a mi cintura
ceñido hasta la punta
de mis dedos

nos fuimos sumergiendo
en un abismo
de pasión, locura y desenfreno.




la imagen es de Salvatore Romano y la he tomado de esta web http://ledayelcisne.blogspot.com

y el poema lo he escrito pensando en el mito de Leda.


sábado, 28 de enero de 2012

El recuerdo y el afán de seguir adelante contra viento y marea


Todos sentimos el anhelo de reunirnos con los nuestros, con nuestros parientes salvajes. Recordemos que el patito huyó tras haber sido torturado sin piedad. Después tuvo un encuentro con una manada de gansos y estuvo a punto de morir a manos de unos cazadores. Lo expulsaron del corral y de la casa de un granjero y, finalmente, llegó temblando de cansancio a la orilla de un lago. No existe ninguna mujer entre nosotras que no conozca esta sensación. Y, sin embargo, este anhelo es el que nos impulsa a resistir y a seguir adelante sin ninguna esperanza.
Ésta es la promesa que nos hace a todas la psique salvaje. Aunque sólo hayamos oído hablar, vislumbrado o soñado con un prodigios0 mundo salvaje al que antaño pertenecimos, y a pesar de que todavía no lo hayamos tocado o sólo lo hayamos hecho momentáneamente y no nos identifiquemos como parte de él, su recuerdo es un faro que nos guía hacia el lugar que nos corresponde y ya para el resto de nuestras vidas. En el patito feo se despierta una perspicaz ansía cuando ve levantar el vuelo a los cisnes y, por este solo hecho, el recuerdo de aquella visión lo sostiene.   

Es curioso como hay libros que bien pueden cambiarte la vida, creo que este es un de esos.
Si no llegase tanto, sí que consigue hacerte pensar, a la vez que te traslada a la infancia y a los cuentos. Este fragmento es por donde se ha abierto el libro esta mañana. La ultima vez que lo quería releer fue hace un año, a raíz de un sueño que tuve. Estas palabras las marqué entonces, y hoy me propongo leerme todo el capitulo del patito feo.
Ese anhelo es lo que siento.

jueves, 26 de enero de 2012

mujeres que vuelan con cisnes













No sé; me importa un pito que las mujeres tengan los senos
como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de
papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que
amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el
primer premio en una exposición de zanahorias; pero ¡eso sí! - y en
esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no
sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan
seducirme!

Ésta fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente,
de María Luisa.¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos
sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y
sus miradas de pronostico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del
comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún
paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un
puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos
segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme,
volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos
aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en
una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja
muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver,
de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los
días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna
clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una
diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que
tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una
mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me
es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor
más que volando.


Oliverio Girondo

miércoles, 25 de enero de 2012

Malapata

Cuento:





Erase una vez un patito feo que en realidad no era pato.
Era pata.
Y desde pequeñita, apenas salida del cascarón, tuvo que sufrir el rechazo de todos; unido a un sin fin de descalificativos:
-Malapata!!, qué metes mucho la pata!!
(era lo que le gritaban sus hermanos)
-Ay qué mala pata!!!
-Sólo sabe dar la lata!!
(fue lo más cariñoso que escuchó del Sr. Pato).

El único bello recuerdo de su infancia que logra recodar con cariño, es el mullido lecho de plumas que le dió calor antes de nacer. El bienestar era allí dentro tan intenso, que aún hoy, cerrando los ojos y evocando aquel momento, consigue revivir la más dulce sensación que ha sentido jamás.




Me explicaron que era un cisne
pero nunca me enseñaron a volar....