Todos sentimos el anhelo de reunirnos con los nuestros, con
nuestros parientes salvajes. Recordemos que el patito huyó tras haber sido
torturado sin piedad. Después tuvo un encuentro con una manada de gansos y
estuvo a punto de morir a manos de unos cazadores. Lo expulsaron del corral y
de la casa de un granjero y, finalmente, llegó temblando de cansancio a la
orilla de un lago. No existe ninguna mujer entre nosotras que no conozca esta
sensación. Y, sin embargo, este anhelo es el que nos impulsa a resistir y a
seguir adelante sin ninguna esperanza.
Ésta es la promesa que nos hace a todas la psique salvaje.
Aunque sólo hayamos oído hablar, vislumbrado o soñado con un prodigios0 mundo
salvaje al que antaño pertenecimos, y a pesar de que todavía no lo hayamos
tocado o sólo lo hayamos hecho momentáneamente y no nos identifiquemos como
parte de él, su recuerdo es un faro que nos guía hacia el lugar que nos
corresponde y ya para el resto de nuestras vidas. En el patito feo se despierta
una perspicaz ansía cuando ve levantar el vuelo a los cisnes y, por este solo
hecho, el recuerdo de aquella visión lo sostiene.
Es curioso como hay libros que bien pueden cambiarte la vida, creo que este es un de esos.
Si no llegase tanto, sí que consigue hacerte pensar, a la vez que te traslada a la infancia y a los cuentos. Este fragmento es por donde se ha abierto el libro esta mañana. La ultima vez que lo quería releer fue hace un año, a raíz de un sueño que tuve. Estas palabras las marqué entonces, y hoy me propongo leerme todo el capitulo del patito feo.
Si no llegase tanto, sí que consigue hacerte pensar, a la vez que te traslada a la infancia y a los cuentos. Este fragmento es por donde se ha abierto el libro esta mañana. La ultima vez que lo quería releer fue hace un año, a raíz de un sueño que tuve. Estas palabras las marqué entonces, y hoy me propongo leerme todo el capitulo del patito feo.
Ese anhelo es lo que siento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario