lunes, 12 de marzo de 2012

A LA MONTAÑA QUE ME HA SALVADO



La montaña me ha salvado

Me dices, y yo no entiendo bien a lo que te refieres,
así que te lo pregunto y me cuentas que caminar a paso rapido
por senderos durante horas, ha sido como un bálsamo, que trajo
paz a tu espiritu y serenidad a tu vida.
Así te imagino y te visualizo caminado por los montes, sola
pero no perdida.
Entiendo que las salidas al campo le dan un motivo a tus días
y que los llenan de ilusión y de alegría.
Ahora reflexionando sobre nuestra intesa y larga charla, percibo
que en ti hay mucho de la montaña, tú eres como ella de fuerte 
y de robusta.
Te repetí muchas veces a lo largo de nuestra conversación,
que ojalá algún día, yo pueda ser como tú;
y me doy cuenta que aún yo no he encontrado la montaña que me salve,
aunque tenga que subirla, escalarla y me pierda y me caiga,
ahora sé que el hacerlo implicará un gran esfuerzo
pero que cuando llegue a la cumbre, habrá merececido la pena
pues te miro en mi recuerdo y te veo tan plena y segura;
gloriosa en tu victoria,
que comtemplarte es comtemplarme
sabiendonos rama de un mismo arbol y de unas misma raiz.
por ti
por mi
por las que fuerón
y por las que han de venir
hoy te prometo vivir orgullosamente feliz.
( DE QUIEN SOY
DE QUIEN SERÉ
Y DE QUIEN FUI...)


No hay comentarios:

Publicar un comentario